Fara: “Las sociedades tienen los dirigentes que se les parecen, no los que merecen”

El destacado consultor político cumplió 40 años con su profesión y desarrolló un análisis de la realidad nacional en una entrevista con EPA

Carlos Fara es un reconocido analista y consultor político. Sus trabajos escritos lo han convertido en un referente a nivel internacional, lo que le permitió ocupar cargos destacados en organismos relevantes como la presidencia de la International Association of Political Consultants del 2024 al 2025.

Fara instruye a través de sus opiniones, las que permiten comprender una realidad compleja, tarea que desarrolla con una admirable calidad conceptual en diferentes medios de comunicación, entre ellos EPA, al que distingue con su generosidad por compartir las columnas dominicales como así al conceder esta entrevista.

_ Cumple 40 años como consultor político. ¿La clase política argentina no se deterioró a lo largo de ese período?

_ No es la misma clase política del inicio de la democracia ni de los 80 y los 90. Obviamente el contexto cultural, social, global y  tecnológico es muy distinto. Y en ese sentido tenemos una dirigencia política muy diferente. No sé si se deterioró, digamos que está claro que tiene otro nivel porque también todos, toda la sociedad, tiene otro abordaje intelectual sobre la política y sobre las distintas cuestiones. De a ratos uno podría decir que tiene menos nivel intelectual, en general uno lo encuentra. Bueno, de a ratos da esa impresión, de a ratos hay mucha más gente en cargos electivos con posgrados, o sea que obviamente en los ochenta no existía, en los noventa un poco más. Me parece que más que ponerle una calificación negativa, diría que cambió como cambió el resto y eso también significa que tiene otros códigos.

_ Usted es un referente como analista político. ¿Cuál fue el momento de su mayor optimismo con respecto a la clase política nacional?

_ Bueno, definitivamente creo que el momento de mayor optimismo fue el inicio de la democracia, los ochenta, la llegada de Alfonsín, la aparición de la reformación peronista, el peronismo con una, digamos, primaria nacional para elegir su candidato para el 89. Me parece que ese fue el momento de mayor optimismo. Después los 90, después ya de la crisis del 89, eso fue claramente cambiando, cambió mucho la política, también cambió el nivel global, como decíamos, y desde ese punto de vista ya desde los noventa en adelante. Y mucho más después de la crisis del 2001, donde el nivel de optimismo sobre la política en general fue claramente menor.

_ ¿Dónde puede anclar la esperanza la sociedad con tantas decepciones?

_ La verdad es que es muy difícil responderlo porque hay una crisis con la política a nivel global como característica de una fase histórica. No es un problema de la Argentina, no es un problema de la coyuntura. En la medida en la cual todos los cambios sociales, culturales, tecnológicos, nos llevan a una sociedad de sociedades más individualistas, el interés por los proyectos colectivos, que es lo que caracteriza la política, se ha ido deteriorando. Y nadie le termina de encontrar la alternativa a cómo se construye políticamente hoy en la actualidad. Por lo tanto, digamos, me parece que los niveles de esperanza se pueden recuperar en la medida en la cual se logre, se concrete un proyecto de desarrollo sustentable, consistente, a lo largo del tiempo, que genere un bienestar a la gran mayoría de la población, no solamente mejoras desde el punto de vista estadístico. 

_ ¿Cuánto afectó la grieta en el desarrollo político argentino?

_ Afectó muchísimo, insisto, vuelvo a mencionar, como en todo el mundo,  que no es un problema exclusivo de la Argentina. Tenemos países vecinos que son más institucionales que nosotros, como Uruguay y Chile, que han sido mucho más prolijos macroeconómicamente en los últimos 30 o 25 años, y sin embargo hay un nivel de fastidio, de decepción en general con la clase política. Una decepción con la política bastante importante. En Chile más, porque Uruguay claramente es el mejor de la región. Otros países, como Perú, que hace mucho no tienen una crisis económica porque  tienen una macroeconomía ordenada,  sin embargo políticamente es un gran desorden,  con una tremenda inestabilidad política. Presidentes que van presos por corrupción, etc. Así que yo creo que la grieta forma parte constitutiva de las sociedades actuales, lamentablemente, y eso, por supuesto, afecta al desarrollo político en general, más allá de si eso tiene o no consecuencias sobre el desarrollo económico.

_ Javier Milei es la resultante del hartazgo social con respecto a una forma de hacer política, sin embargo hoy el gobierno se parece bastante a esa casta. ¿Cuál será la consecuencia?

_ Yo creo que lo que está pasando con el gobierno de Milei, en el sentido de que finalmente se le detectan prácticas políticas típicas de la casta, del toma y daca, o hechos de corrupción, era lo que iba a pasar tarde o temprano. Una vez que estás en el poder, y si querés hacer grandes transformaciones, y tenés que pasar por altos ciertos detalles, ciertas reglas o ciertos detalles institucionales, o romper con cierto estilo tradicional, esto iba a pasar. La consecuencia es que el balance que saque la sociedad será en función de la expectativa sobre lo económico, la expectativa sobre la renovación política o la moral como política de Estado, que es lo que planteó el propio presidente. Es decir, La Libertad Avanza al final del camino será uno más, como también le pasó a Cambiemos. Pero insisto, digamos que lo principal será si tiene o no logros económicos. Después lo demás será uno más.

_ El gobernador Pullaro nos dijo en una reciente entrevista que ni el pasado Kirchnerista ni el extremo libertario son solución para el futuro, y habló de la construcción de una alternativa con los gobernadores y una iniciativa que impulsa Macri, en la que no descartó la irrupción de un outsider como un empresario. ¿Cuál es su mirada con respecto al 2027?

_ Me parece que primero creo que la llegada de Milei implica un barajar y dar de vuelta en la política argentina, con lo cual, que nos encontremos en el 2027 con una coalición totalmente novedosa, opositora, que compita contra La Libertad Avanza, no me llamaría la atención. Así como La Libertad Avanza fue algo totalmente novedoso ante Cambiemos y el  peronismo-kirchnerismo. Después que pueda venir un outsider, no lo descarto. Precisamente porque la fórmula de seguir un cierto curso sonoro de la política tradicional como hizo el propio Macri, para llegar finalmente a la presidencia, es algo que por lo menos quedó relativizado. No es que no sirva, pero quedó relativizado y creo que podría ser que sea un barajar y dar de vuelta. Sobre todo, si por alguna razón a Milei no le va bien. Más aún sí encima su esquema económico tiene problemas. Entonces la posibilidad de que se vuelva a producir otro barajar y dar de vuelta es muchísimo más alta, porque la sociedad volvería a revisar sus criterios de qué es lo mejor para conducir políticamente a la Argentina y producir un proceso de cambio satisfactorio.

_ ¿Puede Kicillof convertirse en el gran adversario de Milei?

_ Hasta acá lo es porque no hay otras figuras, y el esquema por ahora va a seguir siendo el clásico esperado de La Libertad Avanza versus el kirchnerismo, pero no le veo condiciones de liderazgo, me parece que una cosa es ser conocido y estar muy en la vidriera, porque es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, y otra cosa es ser un gran adversario. Sencillamente porque no es líder de su espacio y probablemente no lo sea nunca, porque Cristina sigue siendo lo más importante para ese propio espacio. Y Kicillof para el propio público kirchnerista es un seguidor de Cristina, y para los, vamos a decir, dos tercios que no votarían al kirchnerismo en la Argentina, Kicillof es igual que Cristina. Entonces, ser un gran adversario parece que le queda grande. Puede ser el principal candidato opositor, que son dos cosas distintas.

_ La economía y la corrupción vuelven a ser los ejes del fastidio popular y quedó reflejado en la caída de la credibilidad en el gobierno reflejada por la encuesta de Innova. ¿Cree que Milei puede cambiar el rumbo para revitalizar el consumo?

_ Sí puede. Milei puede cambiar el rumbo para revitalizar el consumo. Me parece que no le convence que el Estado, el gobierno, tenga que hacer algo para revitalizar el consumo, porque para él el consumo se revitaliza a partir de que se baja la inflación. La inflación produce un horizonte de expectativas positivas que atraen inversiones, y esas inversiones a la corta y a la larga tienen que revitalizar el consumo. Ese esquema de poner plata en el bolsillo de la gente para reactivar el consumo no está dentro de su manual económico. Veremos quién tiene razón al final del camino. Él no está convencido de eso, aunque es cierto que en las últimas semanas se está aflojando un poco el apretón monetario para que la economía de calle no esté tan seca, tan cortada con el fenómeno del incremento de la mora bancaria y de la mora crediticia, el parate y cierto corte en la cadena de pagos. Y va a lanzar un plan de créditos para Pymes del Banco Nación. Todo eso lo que está indicando es que el gobierno toma nota y algo va a intentar. Probablemente un poco a regañadientes y no sé hasta qué punto, quizás más pensando en cómo cambia la expectativa más que en el efecto económico real. Pero no creo que cambie de opinión sobre su filosofía económica de base. 

_ Después de 40 años como uno de los más destacados analistas políticos, ¿qué debe suceder para que la política recupere la credibilidad como herramienta de cambio social?

_ Bueno, insisto en que en general no se ve como un horizonte de crecimiento y progreso social muy asociado al imaginario de clase media de la Argentina,  va a ser muy difícil que se recupere la credibilidad en la política. Entonces, después de una crisis, también es cierto que nadie sale rápido de una situación negativa. En ese sentido, me parece que este gobierno de Milei todo lo que va a generar es probablemente un orordenamiento macroeconómico, una salida de crisis, quizás no mucho más que eso. Y a partir de eso, no creo que vayamos a ver una mayor credibilidad en la política, sobre todo cuando el propio Milei cuestiona al sistema político, al status quo previo a su llegada, aunque eso también lo ha moderado un poco por necesidad política. No veo mucho más que eso. Insisto en un contexto mundial, global, una fase histórica de crisis de la política y de la dirigencia general.

_ ¿Los políticos reflejan lo que es la sociedad argentina o evidencian el cambio que produce el poder?

_ No, yo creo que las sociedades tienen los dirigentes que se le parecen, no los dirigentes que se merecen. Es una sociedad cortoplasista, no tiene paciencia, poco apegada a las reglas, poco apegada a la institucionalidad, poco apegada al respeto al otro. Me parece que la clase política es un buen reflejo de eso lamentablemente. Si Milei logra cambiar de cualquier forma, nadie le va a cuestionar sus actitudes autoritarias o su falta de actitudes republicanas. La gente habrá querido que cambie y que sea como Dios quiera. Eso ya lo hemos vivido, lo hemos vivido en los 90, lo hemos vivido con los Kirchner, la gente aplaude resultados. Entonces, obviamente, la clase política es resultadista. No veo una sociedad buena y una política mala, veo sociedad y política con luces y sombras, con cosas buenas y cosas negativas.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *