Peronistas somos todos, era una frase que disimulaba las internas. Pero compañeros no tanto. Mientras a nivel nacional en el Justicialismo las partes no hacen a un todo, en la provincia y en Rosario hasta las partes están divididas. Más después de perder tras haber sumado a Ciudad Futura sin consenso pleno. Y más aún tras la denuncia judicial por un supuesto financiamiento electoral ilegal. Entonces el Movimiento Evita, el Perottismo, el sector de Lewandowski, el Rossismo, el aparato partidario, sectores del sindicalismo y también la estructura de Monteverde/Tepp ya muestran sus diferencias y algunas irreconciliables. Por lo bajo acusan y denuncian, pero en voz alta anticipan que “a los traidores ni agua”.
Palcos a medida
No fueron pocos los socios de Central que se enojaron por la forma en la que se realizó la preventa de los palcos que se construirán en el Gigante de Arroyito. Un industrial de la alimentación mostró su indignación con los dirigentes “porque llamaron a sus amigos para cerrar las ventas cuando lo que correspondía era abrir una inscripción para todos los socios y sortear las adjudicación de cada palco”, bramó. En esa cena, otro empresario metalúrgico añadió: “Cuando necesiten ayuda financiera que se lo pidan a esos privilegiados de los palcos”.
Un Tigre rojinegro
Las elecciones de Newell’s despertaron un particular interés en el dirigente político Sergio Massa, reconocido hincha de Tigre. El ex ministro de Economía del último gobierno kirchnerista estuvo haciendo intensas gestiones para impulsar a un candidato a la presidencia rojinegra. Intentó seducir a un diputado nacional peronista muy identificado con el club y también a un empresario futbolístico muy relacionado con el mercado paraguayo.
¿No fue por la grieta?
Las derrotas electorales que padeció en el 2025 el frente de Unidos/Provincias Unidas fueron justificadas desde el sector como resultados “producidos por la grieta” entre libertarios y kirchneristas. No obstante, todavía en off, funcionarios y analistas políticos admiten que la presión fiscal y tributaria provincial ya generó mucho malestar en los santafesinos. Es cierto que el contexto económico y el desfinanciamiento de la Nación para con las provincias complicaron al gobierno de Pullaro, dicen, pero el incremento del impuesto inmobiliario, tarifas e ingresos brutos sumaron descontento en la sociedad. A los docentes, empleados públicos y judiciales, ahora se agregaron comerciantes, pymes y muchos contribuyentes.
