Joan Gaspart hizo lo que todo hombre de bien no haría. Como buen señor mayor, alzó su voz en el podcast “Solo para culés” para criticar a Lionel Messi. El ex presidente de Barcelona no solo tocó la fibra sensible de los hinchas azulgranas y futboleros de ley. También desató un torbellino de reflexiones sobre el respeto que merece una leyenda viva del deporte como Leo.
El empresario hotelero y exdirigente culé desplegó un repertorio de soberbia al reclamar que Messi debía despedirse de la parcialidad azulgrana en el Camp Nou, independientemente de quién esté al mando del club.
Su advertencia fue clara y repudiable. «Que vaya con cuidado. El Barça está por encima de su persona», dijo el señor de 82 años. Sin embargo, lo que el exdirectivo parece olvidar es que, a lo largo de la historia, son los jugadores quienes, con su talento y dedicación, construyen la grandeza de un club.
Y en este sentido, Messi no es un simple peón en su tablero de ajedrez. Es el mismo Leo que transformó a Barcelona en un gigante del fútbol mundial. Por eso, la irracional crítica de Gaspart no se puede disociar del contexto en el cual se da: una relación tensa entre Messi y el actual presidente, Joan Laporta.
A eso hay que sumarle la advertencia de Gaspart de no asistir a un hipotético homenaje al 10 más importante de la historia del fútbol mundial si regresa solo cuando Laporta ya no esté al frente de la institución catalana.
Hay que destacar que el empresario brindó su descargo en un medio digital de Buenos Aires, pero le sirvió más para hacer una defensa personal que ratificar lo que realmente piensa y expuso en España.
También es verdad que Barcelona suele tener cierto desprecio hacia grandes figuras. No hay que olvidarse que cuando tuvo que soltarle la mano a Maradona, Stoichkov, Ronaldinho, Rivaldo, Romario y muchos más, no dudó.
Messi, luego de una salida abrupta y dolorosa en 2021, no vio reflejado en el club el mismo agradecimiento que ofreció durante más de una década. Esto debería ser un motivo de reflexión y baño de humildad para Gaspart y para todos los dirigentes que estuvieron en el club. Por más que Gaspart sostiene que fue él quien llevó a Leo a Barcelona a los 13 años, contrasta drásticamente con sus recientes desacertadas declaraciones.
La realidad marca que el legado de Messi sigue siendo la piedra angular sobre la cual se construyeron muchas de las glorias actuales y parte de la rica historia institucional. El club respira desde hace una temporada nuevamente. Pero nadie puede negar que fue la magia de Messi la que lo hizo vibrar como nunca antes.
Incluso pecó de arrogante cuando contó la anécdota donde le preguntó a sus cuatro bisnietos qué camiseta del Barça preferían entre Messi y Yamal, y los niños eligieron la del futbolista español sin reconocer el nombre del astro argentino. “Abuelo, ¿quién es el otro que dices?”, dijo que exclamaron los niños, a lo que todo hombre de bien azulgrana hubiese respondido: el mejor jugador de la historia de Barcelona. Pero claro, del otro lado estaba Joan Gaspart.
