SIN VACUNAR. ASÍ TAMBIÉN RETROCEDEMOS AL SIGLO XIX

Estos días en la legislatura, junto a varios diputados y diputadas, manifestamos nuestra preocupación ante la advertencia pública realizada por la Sociedad Argentina de Pediatría sobre la caída histórica y críticamente baja de las coberturas de vacunación infantil, adolescente y materna en la Argentina. Situación que compromete gravemente la salud pública, la protección comunitaria y la prevención de enfermedades inmunoprevenibles, según el informe emitido en noviembre por dicha institución científica.

Ninguna de las vacunas del calendario nacional alcanzó en 2024 las metas programáticas del 95% y varias se encuentran por debajo del 50%. Esto compromete de manera alarmante la protección comunitaria o inmunidad de rebaño. Los datos más significativos revelan retrocesos profundos: la triple viral alcanza apenas el 46% de cobertura a los 5 años y la vacuna contra la polio un 47%.

Y decimos que el retroceso es enorme cuando recordamos que nuestro país, gracias a las vacunas, se encuentra sin polio desde el año 1984, sin sarampión endémico desde el 2000, con una baja del 57% de las internaciones por neumonía en niños menores de 5 años y una baja del 82% en la letalidad en menores de 1 año por tos convulsa desde que se vacuna a las embarazadas.

La evidencia científica indica que cuando las coberturas caen por debajo de los umbrales necesarios, las enfermedades transmisibles encuentran condiciones para reemerger. Casos de sarampión y de tos convulsa están comenzando a aparecer semanalmente en las noticias, en un contexto regional con brotes activos.

Este escenario sanitario no puede analizarse aislado de las condiciones políticas y estructurales actuales, caracterizado por el ajuste fiscal, la desregulación acelerada, la fragmentación social y una “batalla cultural” que fomenta el crecimiento de grupos retrógrados, como los anti vacunas.

La vacunación constituye una política pública esencial, un instrumento de justicia social y un componente central de la igualdad. Su valor excede la dimensión clínica, es una herramienta colectiva que protege prioritariamente a quienes dependen del sistema público.

Este fin de semana se inauguró uno más de los maravillosos hospitales públicos diseñados por el plan estratégico de Hermes Binner. Es una estructura que amerita reflexionar sobre el sistema que debemos impulsar en Santa Fe. La defensa de lo público no es una consigna abstracta, sino un requisito imprescindible para garantizar la vida y el bienestar colectivo. Allí donde el mercado nunca va a llegar, donde las desigualdades se profundizan, el Estado debe ampliarse y fortalecerse.

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