¿Por qué votan a Milei?

Hay una parte de la sociedad que todavía se pregunta por qué votan a Milei. Claro que el interrogante no busca una respuesta porque está formulada como una crítica. En otras palabras, desde una percepción de la realidad y convicción ideológica que considera inadmisible que haya una primera minoría que siga eligiendo al gobierno.

Es muy probable que si esa pregunta es formulada a los electores de Milei no serían pocos los que responderían aludiendo a la oposición: “Para que ustedes no vuelvan”. Aunque esa réplica tampoco contesta la pregunta sobre los fundamentos que impulsaron a renovar la confianza al líder libertario.

Pero como decía la abuela, antes de criticar a los vecinos primero hablar de la familia, y ahí la Nona bajaba correctivos para todas las ramas del árbol genealógico.

Entonces allí surge la noble enseñanza de buscar antes los motivos que hicieron no elegir las otras opciones.

¿Tal vez porque resulta inadmisible hacerlo después de los errores cometidos? ¿O quizás porque esos errores no fueron asumidos? ¿Y porque quienes los cometieron siguen estando en las boletas? ¿O mantienen su poder de decisión tras semejante debacle?

Alguna vez las palabras renovación y cambio fueron usadas para describir una forma nueva de hacer política. Pero tras esa experiencia inicial los partidos políticos se fueron fraccionando. Las partes fueron deteriorando todo. Los principios se flexibilizaron tanto que dejaron de serlo. Y los nombres se fueron perpetuando con una enorme capacidad camaleónica.

La actualidad muestra lo peor de lo viejo, la precariedad de lo nuevo, y una actividad con escasos buenos ejemplos. Mucha casta y mucha anticasta. Pero pocos profesionales de la política.

Y ningún estadista. Y cuando no hay estadistas no hay líderes para el bien común.

Son muchos los países donde los ex presidentes son estadistas, que no pugnan por cargos para evitar la justicia o hacer negocios desde el poder. Son fuentes de consulta de sus sucesores, guías despojados de todo interés personal para ayudar a un mejor porvenir de sus naciones.

Pero Argentina está huérfana de estadistas. No obstante, los sectores se aferran a quienes fueron sus referentes, y lo hacen con una lógica futbolística de ganar como sea. Sin entender que en estas lides una victoria parcial termina en una derrota definitiva.

Esto no les permite ver hoy lo devaluados que están sus líderes por los fracasos. Y por sus ambiciones.

Cuando preguntan por qué Milei es presidente una gran parte de la respuesta está en Cristina Fernández y Mauricio Macri.

El kirchnerismo es el ancla de un peronismo que no renueva ni zarpa. El macrismo es el pac man de un PRO, Cambiemos o Juntos por el Cambio en vías de disolución.

Los intereses personales hicieron que Cristina y Mauricio terminaran como exponentes de una política nacional chiquita y mezquina.

Política nacional donde se mezclan los mediocres de siempre, los mediáticos de ocasión, los familiares y amigos del poder, y los ignotos delegados de los que ya no pueden aparecer. ¿Políticos por preparación y vocación?: muy pocos.

Entonces la pregunta de por qué votaron a Milei encuentra respuestas en otros lugares. Es importante saber los fundamentos del triunfo libertario, pero también es clave conocer los motivos que llevaron a no elegir a la oposición. Tal vez allí esté la contestación para que esta pregunta no deba formularse otra vez.

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