El domingo en Santa Fe los tres tercios festejarán sus supuestos triunfos, mientras la sociedad esperará que le den de una buena vez una solución a los problemas
Santa Fe se encamina a una elección de medio término con un resultado previsible según los encuestadores: será de tres tercios bien definidos. Claro que para varios de ellos la paridad entre las tres fuerzas no permite pronosticar el orden de las posiciones. Eso sí, de lo que no hay dudas es que otra vez todos se considerarán ganadores. Aunque ninguno obtenga la mayoría.
Fuerza Patria, La Libertad Avanza y Provincias Unidas encontrarán un argumento para celebrar, porque paradójicamente a diferencia del fútbol, en la política nadie pierde aún en la derrota.
“Para frenar a Milei”. “Para que no vuelva el Kirchnerismo”. “Somos la alternativa a la grieta”. Frases reduccionistas que no proponen sino que se oponen. ¿Proyectos? Los cráneos de las campañas no los consideran necesarios. “Nos pagan para causar efectos”, dijo un librepensador responsable del trabajo publicitario de uno de los sectores.
Lo concreto es que el lunes unos festejarán porque frenaron a Milei, otros estarán alegres porque no volverá el Kirchnerismo y el otro tercio celebrará porque rompieron la grieta.
Pero no. Ninguno habrá logrado su objetivo. Porque no habrán conseguido la mayoría.
En las últimas elecciones de los santafesinos la mayoría fue la abstención. Es decir, ganaron los que no fueron a votar. Pero ellos no festejaron. Porque no tuvieron motivo para hacerlo. Ya que hace un tiempo les robaron la credibilidad. Y no tienen donde anclar la esperanza.
¿Se repetirá este resultado? Ningún analista o encuestador arriesga un parecer sobre la cantidad de votantes. Coinciden en suponer en que irá más gente, pero también estiman, y con razón, que quién no votó en los comicios anteriores ahora podría ir para sufragar en contra de tal o cual. Pero no porque crea que al que votará le vaya a solucionar sus padeceres.
Porque cada fuerza no abordó los problemas estructurales en sus propuestas, ya que las mismas fueron reducidas a eslóganes.
El país necesita reformas tributaria, previsional, laboral, judicial, económica. Como así definir el rol del Estado. Pero hoy más que ideas lo que predomina en los sectores políticos es cómo se proyectan a las elecciones ejecutivas del 2027.
En Fuerza Patria, el aparato justicialista hace prevalecer el objetivo de conservar el poder de los cargos, mientras Ciudad Futura disimula sus contradicciones para tratar de llegar a la intendencia de Rosario. Para ambos el fin justifica los medios. En definitiva las convicciones cambian según la ocasión.
La Libertad Avanza en Santa Fe en está ocasión apuesta a un sello por sobre los nombres, para tratar de fortalecer la idea de la reelección presidencial. Claro que con la misma consigna de la antipolítica. Sin incorporar como aprendizaje que fue la falta de política lo que llevó al gobierno nacional a la crisis. Además de sumar a los pésimos referentes de la casta política a la cual Javier Milei defenestró. Los escándalos en torno a Espert y los Menem así lo exponen.
Provincias Unidas también llega para romper la grieta con métodos emparentados con el Mileísmo en cuanto a la administración pública, y con idénticas contradicciones a las que muestra la alianza entre el establishment justicialista y Ciudad Futura. ¿Acaso quien vote a la lista que impulsa el gobierno provincial tendrá la certeza de que sus representantes votarán en forma unida en el Congreso? Los antecedentes con el Socialismo abren un gran interrogante. Aunque lo cierto es que prevalece el interés de una proyección de Maximiliano Pullaro a un escenario nacional.
Es de esperar que las ambiciones para el 2027 encuentren desde el lunes 27 de octubre, en el mientras tanto, la obligación de todos por resolver los problemas reales de una sociedad que no quiere volver al pasado, que tampoco quiere este presente, y que las decepciones sistemáticas la hacen desear que el futuro no venga.
