Newell’s sigue arriba de un escenario de profunda vulnerabilidad institucional

La gestión de Ignacio Astore está llegando a su fin de ciclo inmerso en medio de la crisis y enfrentamientos internos. Está a la vista que evidencia una pérdida de rumbo sin solución que no solo impacta en la estabilidad del club, sino que también compromete su integridad como institución. La administración del doctor refleja una profunda vulnerabilidad y carece de reacción para afrontar los desafíos cotidianos y mantener un vínculo constructivo con los actores fundamentales de Newell’s, como son los empleados y el plantel profesional.

La Lepra viene siendo goleada desde lo deportivo y administrativo. Con una campaña para el olvido, con jugadores que llegaron en el último mercado y no rindieron, y con conflictos que finalmente se hicieron público como los atrasos salariales de los empleados, lo mejor que puede pasar en el Parque es que lleguen las elecciones cuanto antes.

No es novedad resaltar que la dirigencia está desgastada y fracturada. Por eso, la llegada de un proceso electoral se presenta como la esperanza más concreta para encauzar al club hacia una etapa de recuperación. Claro, no será una misión nada sencilla.

No obstante, también es verdad que predomina en el ambiente rojinegro cierta incertidumbre sobre quiénes serán los protagonistas de esa transición y si tendrán la capacidad de implementar cambios efectivos. Es que el escenario que se avecina es aún más turbulento. Requerirá un liderazgo claro y una visión a largo plazo. Es notorio que no se podrá evitar padecer a corto plazo profundas secuelas, tanto en la estructura administrativa como en el rendimiento deportivo. 

Por otro lado, la reciente y fugaz solidaridad del plantel, que levantó rápido la medida de fuerza de no entrenar, en un contexto donde varios empleados no perciben sus haberes desde hace meses, revela la complejidad y gravedad de la crisis. 

La indiferencia del actual presidente Astore ante estas problemáticas, además de su ruptura con la Asociación del Fútbol Argentino en su momento, solo profundizan la crisis. Esta gestión perdió hace tiempo la sensibilidad y la capacidad de diálogo necesarias para resolver conflictos.

El club deja la sensación de carecer de liderazgo, empatía y visión estratégica. A Newell’s le urge comenzar a reconstruir su estructura institucional. Tiene que recuperar la confianza de sus socios, empleados y jugadores. Debe encauzar su rumbo hacia un futuro de estabilidad porque sigue arriba de un escenario de profunda vulnerabilidad. 

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