Newell’s tiene una revancha en sus manos tras una presentación para el olvido en Córdoba frente a Talleres. La respuesta estará ante Independiente en el campo de juego. El escenario del Coloso será el lugar perfecto para empezar a escribir un nuevo capítulo y además despejar algunos interrogantes. Será una velada especial. No solo porque será el primer partido del 2026 en casa. También lo será para la comisión directiva que es liderada por Ignacio Boero tras haberse impuesto cómodamente en las elecciones de diciembre pasado.
De nada sirve escarbar y resaltar que la Lepra evidenció una clara falta de coordinación en líneas generales en su primer partido. La imagen de un equipo desordenado y sin ideas claras fue un golpe duro para una institución que busca levantarse con garra y pasión tras cuatro pésimos años de campaña.
La derrota dolió, es verdad. Caló hondo en el orgullo más que nada porque nadie esperaba ese final. El objetivo colectivo deportivo es poder dar cuanto antes ese paso sólido con la convicción de que, a veces, las derrotas son solo el comienzo de algo importante a futuro.
Newell’s tiene una nueva oportunidad para levantarse. Debe encender ante el Diablo de Avellaneda esa apagada chispa que en su momento supo encenderse y convertido en un protagonista. El pueblo rojinegro está expectante y confía en este proyecto que encabeza la dupla técnica compuesta por Orsi-Gómez. Saben bien que no serán un equipo de galera y bastón, pero sí que podrían convertirse en un utilitario fiable.
También es necesario poder percibir en cancha un equipo transmita confianza. Que se anime y tenga una identidad definida. El tiempo urge siempre en el fútbol. En Newell’s, ni hablar.
Por eso, jugar en casa no es una presentación más. Siempre es un doble filo. La marea de apoyo desde las tribunas es incondicional. La presión por parte de los jugadores de responder a esa expectativa también es enorme. Newell’s necesita recuperar el rumbo y la credibilidad perdida cuanto antes.
La realidad indica que la primera presentación en casa será un termómetro. Sea para medir cuánto aguantará el plantel como para ver qué tan fuerte será su carácter en momentos de adversidad.
