El gobierno nacional recibió una nota de crédito. Pero con fecha de vencimiento. La sociedad eligió mayoritariamente el sello de La Libertad Avanza sin importar los nombres. Lo hizo para ratificar que
al pasado no vuelve. Por eso la responsabilidad que tiene Javier Milei es aún mayor que hace dos años cuando fue electo presidente. Porque desde ahora deberá hacer política. Articular acuerdos. Gestionar consensos. Gobernar con sentido social. Y transformar una realidad con las reformas necesarias. Caso contrario, no habrá una nueva chance para los libertarios.
Es que pese a la dificultad que enfrenta la gente en materia económica, es tan precaria la oposición en su conformación que no fue capaz de generar una alternativa al gobierno de Milei.
Fuerza Patria no solo nunca hizo una autocrítica sino que tampoco realizó una renovación, ya que los nombres son los de siempre, los mismos que llevaron al país a una situación crítica.
Y hasta camuflaron una renovación con nombres de otras fuerzas, como en Santa Fe, pero con idénticos cuestionamientos y contradicciones.
En paralelo, las terceras fuerzas, como Provincias Unidas, no pudieron sortear la polarización por errores propios, ya que la utilización del poder gubernamental y los errores de comunicación llevaron al electorado a desecharla como opción.
Ahora los gobernadores tendrán que convertirse en aliados estratégicos del gobierno nacional, porque más allá de discutir el rumbo, sus respectivos futuros estarán condicionados si ejercen una política obstructiva.
Milei tiene una nueva chance. Como en su momento la dispuso Mauricio Macri. Es de esperar que el presidente comprenda que tiene dos años para corregir. Y devolverle a sus votantes la confianza que le renovaron, pero con muchos padecimientos.
