Las apuestas van a la escuela

El taxista cuenta que capea la crisis buscando viajes en lugares en los que determinados días y horarios “hay pique” dice. Cuando la curiosidad pide más precisión, la respuesta fluye sin dudas: “El casino, los recitales, eventos deportivos, la terminal y ciertos restaurantes o bares. Pero yo voy seguido al casino”.

El taxista describe que sus pasajeros son “de cuarenta años para arriba”. Y remata: “Los pibes están en otra, están en las apuestas on line”.

Y el conductor, tal vez sustentado en su conocimiento forjado en la facultad de la calle, sostuvo lo que recién fue informado por el Observatorio Humanitario de la Cruz Roja: el aumento de las apuestas on line entre los adolescentes es un problema que no deja de aumentar.

El estudio, que contempló a Santa Fe entre otras 15 provincias, determinó que esta práctica es habitual ya en chicos desde los 13 años.

Este relevamiento, de casi 12 mil estudiantes de un universo de 231 escuelas, estableció que seis de cada diez alumnos secundarios tienen exposición directa o por proximidad a las apuestas.

Esta comunidad de chicos y chicas de entre 13 y 18 años tienen en las billeteras digitales el acceso a la problemática de las apuestas, donde la publicidad actúa como un estimulante.

No obstante, el trabajo muestra que casi el 60 por ciento de los jóvenes apostadores lo hacen por la influencia de amigos y círculos sociales.

En cuanto a la temática, el deporte es un protagonista de las apuestas on line en el segmento juvenil, pero también lo es entre los mayores, de allí el sin número de investigaciones en torno a los hipotéticos arreglos con los jugadores para producir hechos en base a esas apuestas.

Si bien esta problemática social es mundial y no es patrimonio de un país, la Argentina evidencia un crecimiento que ya invadió a los más chicos.

Mientras un grupo de plataformas de empresas de apuestas patrocina el fútbol (incluso a la selección) y con publicidades hechas por referentes deportivos, las campañas y acciones preventivas no logran impactar para disminuir la actividad.

Este estudio del Observatorio Humanitario de la Cruz Roja así lo exhibe, mientras la hipocresía de quienes dicen que los menores no deben apostar, fomentan la apuesta.

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