La mala praxis de un presidente que dejará un legado de caos en Newell’s

El pasivo de la gestión de Astore supera los 30 millones de dólares

La cercana despedida de Ignacio Astore de la presidencia de Newell’s dejará un panorama desolador, que evidencia una gestión marcada por la ineficiencia, la falta de visión y una gestión financiera que rozó la catástrofe. Según un reciente informe de la comisión fiscalizadora, el pasivo supera los 24 millones de dólares. Pero hay más. El club tiene un déficit de casi 700 mil dólares mensuales, lo que genera que la deuda supera los 30 millones de la moneda estadounidense.

Las elecciones en Newell’s serán el próximo 14 de diciembre. Ese domingo marcará un antes y un después en la historia de la lepra. Sobre todo porque la comunidad rojinegra, que esperaba liderazgo y estabilidad, se encontrará con una institución sumida en una profunda crisis económica y deportiva.

La deuda es un lastre de Astore y resto de sus pares de comisión que no se puede ignorar Según un informe de la comisión fiscalizadora (hasta el balance presentado al 30 de junio de 2025), el pasivo superaba los 24 millones de dólares.  

Pero hay más. También se registra un déficit mensual de casi 700 mil dólares mensuales. A eso hay que sumarle el ajuste de deudas impagas, por lo cual la deuda supera sin barreras los 30 millones de dólares. 

Cabe destacar que la deuda se distribuye en rubros clave: remuneraciones (81% de incremento), fútbol profesional (40%), cheques diferidos y proveedores. Además se destaca que, en un contexto donde los ingresos fueron cayendo drásticamente, sea por caídas en cuotas societarias, abonos, palcos y entradas en el día del partido que alcanzan, lo que representa hasta el 91%.

El club demostró pérdidas en concesiones y marketing. Dos pilares esenciales que esta gestión no supo cómo defender en los escritorios y por eso la tesorería está en jaque.

Demás está resaltar que la situación financiera de Newell’s no solamente evidencia una mala praxis a nivel administrativo, sino que revela la falta de una estrategia sostenida en el tiempo.

Con un presidente que hizo poco y dejó mucho por hacer a lo largo de su gestión, Ignacio Astore se convirtió en una figura particular. En lugar de ser un referente, terminó siendo un símbolo de un período de decadencia institucional y deportiva. 

La gestión de Astore fue, prácticamente desde el inicio mismo, raquítica. Dejará un club con una imagen deteriorada, donde el nuevo presidente  deberá estar a la altura porque tendrá que afrontar sus compromisos económicos a la inmediatez.

Se tendrá que invertir en jugadores y planificar de manera sólida porque el club casi termina con un descenso, que pudo haber sido catastrófico para la historia del club.

El impacto de la administración del doctor Astore trasciende las cifras. Hay un combo que resumen los cuatro años de gestión. La pérdida de confianza de los hinchas, el deterioro de la imagen institucional y la incertidumbre sobre los próximos pasos evidencian una presidencia  para el olvido. 

La realidad marca que la esperanza recaerá en los nuevos dirigentes, que deberán afrontar una montaña de millones de dólares y un escenario deportivo que requiere inversión y planificación urgente. Será un problema a resolver para Cristian D’Amico o Ignacio Astore, claro está. 

El doctor Ignacio Astore, sin dusas, será recordado en la historia de Newell’s como un presidente que, en lugar de ser un referente de gestión y liderazgo, se erigió en un símbolo de la mala praxis. 

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *