Si bien generó controversia por la improvisación de AFA, no puede ser negada en términos deportivos
Rosario protagoniza en todo momento una intensa euforia futbolística. Hoy en día está marcada por una gran noticia que sacudió el ambiente a nivel nacional. Y es la consagración del canalla como campeón del fútbol argentino tras una decisión insólita y particular de la Asociación del Fútbol Argentino. Es más, la propia AFA puso en jaque las convenciones tradicionales del campeonato nacional, generando un debate profundo sobre los mecanismos de premiación y reconocimiento. No obstante, esta resolución no empantana para nada la excelente campaña auriazul, que fue el mejor equipo de la temporada. Los números así avalan, por cierto.
La corona de Central fue tan polémica en su proceso de elaboración protocolar como tan genuina en cancha. La consagración reafirma la calidad de un equipo que supo aprovechar su excelente rendimiento durante todo el año.
Está a la vista lo llamativo que fue la resolución sorpresiva y sin precedentes en la historia reciente. También expuso tanto la fortaleza auriazul a la hora de encarar cada partido como ciertas lagunas en los procedimientos institucionales del fútbol argentino.
La campaña canalla fue sobresaliente: menos derrotas, un rendimiento consistente y un fútbol que, en la cancha, justificó ampliamente su merecimiento. Además ratificó en su hegemonía en los clásicos. Sin embargo, la forma en que se llegó formalmente a este título no fue el merecido por los jugadores, directivos ni los propios hinchas.
No obstante, este método, si bien generó controversia por su improvisación y falta de previsión, no puede ser negado en términos deportivos. Está a la vista de todos que Central fue el equipo que más puntos acumuló en el año. La campaña fue sobresaliente y por eso lo consolidó como el mejor del 2025 de mano de una estrella y campeón del mundo como Ángel Di María y un símbolo auriazul como es Jorge “Fatu” Broun.
El equipo dirigido por Ariel Holan se ganó a pulso un nuevo lugar en la historia moderna del fútbol grande luego de haber conquistado la Copa Argentina en 2018 con el Patón Bauza y la Copa de la Liga en 2023 de la mano del eterno Miguel Russo.
Se podría haber evitado el mar de críticas innecesarias por una decisión improvisada y polémica que no hizo más que dejar un sabor agridulce. Pero eso, en realidad, a la comunidad auriazul no debe bajarle la espuma. Lo que sí, AFA expuso la necesidad de mayor transparencia y rigurosidad en los procesos institucionales. Mientras tanto, la legión auriazul sumó la octava estrella a su escudo. Y eso es lo que cuenta.
