Es importante cuidarnos en verano

Las altas temperaturas, el aumento de la radiación solar y los cambios en las condiciones ambientales propias de esta época del año generan un mayor riesgo para la salud. 

En verano aumentan los casos de golpe de calor, las enfermedades transmitidas por mosquitos, intoxicaciones alimentarias y problemas en la piel. 

Por eso es fundamental reforzar los cuidados y adoptar hábitos que nos permitan disfrutar la temporada de manera segura.

Protección solar 

En verano la radiación UV aumenta significativamente, incluso en días nublados, lo que eleva el riesgo de quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer de piel.
Para cuidarse:

  • Usar protector solar FPS 30 o más.
  • Aplicar 20 minutos antes de exponerse y renovar cada 2 horas.
  • Repetir la aplicación después del agua o sudor.
  • Evitar exponerse entre las 11 y las 16 hs.

Uso de repelentes 

Las altas temperaturas y la humedad facilitan la reproducción del mosquito Aedes Aegypti, aumentando los casos de dengue durante el verano.
Recomendaciones:

  • Aplicar repelente en piel y ropa.
  • En niños pequeños, evitar aplicar en manos.
  • Eliminar recipientes con agua estancada.
  • Colocar mosquiteros y usar ventiladores.
  • Renovar el agua de bebederos y floreros.

Los repelentes más efectivos contienen DEET, Icaridina (Picaridina) o IR3535, con concentraciones que determinan la duración de la protección. En niños, se recomienda un uso cuidadoso: no aplicar en menores de 2 meses, y limitar la concentración de DEET a máx. 30%. La citronella y otros naturales ofrecen protección limitada.

Golpes de calor

Con el calor extremo el organismo pierde más agua y tiene mayor dificultad para regular la temperatura, aumentando el riesgo de golpe de calor.
Para prevenirlo:

  • Usar ropa clara, liviana y de algodón.
  • Hidratarse de forma constante.
  • Evitar actividad física intensa bajo el sol.
  • Usar sombrero o gorra y buscar sombra.
  • Consultar ante mareos, dolor de cabeza o piel muy caliente.

Gastroenteritis 

Las altas temperaturas favorecen el desarrollo de bacterias y virus en comidas y bebidas, aumentando los casos de intoxicaciones.
Prevención:

  • Mantener la cadena de frío.
  • Lavar frutas y verduras.
  • Evitar alimentos en mal estado o sin correcta conservación.
  • En piletas: mantener el agua clorada y evitar que los niños la traguen.
  • Lavarse las manos con frecuencia.

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