El problema es otra vez la situación

“El país está mucho mejor aunque haya sectores que la pasarán mal porque hay una reconversión productiva”. La frase se escucha de manera recurrente en boca de ciertos analistas que pululan por los canales de noticias, quienes en modo astrólogo pronostican un porvenir. El que en épocas anteriores también anunciaron. Pero que nunca llegó.

¿Entonces?

Sin dudas que la grieta también aflora cuando estos “referentes económicos” confrontan entre proteccionistas y aperturistas. Aunque en el detrás de escena se representan intereses sectoriales que direccionan el mensaje.

Porque la explicación que dan es similar a la que dieron en su momento, cuando un gobierno abrió las importaciones en forma indiscriminada a costo de perder pymes y empleo,  o cuando otro las cerró para defender una hipotética industria nacional que sin reconvertirse gozaba de tener cautivo, a precios elevados, a consumidores que no tenían opciones.

¿Acaso será esta la última batalla o es una más de las tantas que dejaron un tendal de víctimas?

Un fabricante de zapatillas estalló en llanto cuando el sindicato le bloqueó las puertas de la planta por suspender a sus empleados por 15 días ante el derrumbe de las ventas. Hace 6 años había invertido en la modernización de sus máquinas para ser más competitivo. Pero no pudo. Como no formó parte del sector empresarial prebendario de los gobiernos populistas y ahora con gobiernos libertarios tampoco encontró una reforma tributaria, sucumbió frente a la competencia desleal que impone el “libre mercado». Conclusión: cerró.

En definitiva los diagnósticos se repiten de forma sistemática durante los últimos 50 años. Y los tratamientos también. Sin embargo el enfermo no se sana.

Lo lamentable radica en que el costo siempre lo pagan los mismos. Aquellos que los especialistas llaman como “daños colaterales”. Los trabajadores despedidos por no estar en las actividades que el nuevo mercado exige. Y pequeños empresarios y comerciantes que perdieron por no  reconvertirse. 

Una historia ya conocida. Miles de indemnizaciones configuradas en kioscos, verdulerías, mercerías y múltiples micro emprendimientos, muchos de los cuales fueron la antesala a la pobreza estructural.

Por eso el problema es otra vez la situación. Como siempre. Y con idéntica consecuencias y perdedores.

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