“La Libertad Avanza viene por Rosario”, dice por lo bajo un referente santafesino del espacio político del presidente Javier Milei, como si los dos años que faltan para el 2027 políticamente no tuviesen relevancia, en un país donde la sociedad demostró que los votos también son volátiles. Casi como las esperanzas de las pymes.
En paralelo, el peronismo está en boxes tratando de reparar una máquina que se parece al Alpine de Colapinto, con el agravante de que los mecánicos que sumaron por afuera de la escudería también fracasaron por el aparato ya vetusto.
Provincias Unidas no es la excepción a la regla. Si bien las legislativas difieren de las elecciones ejecutivas, no hay dudas que las formas y la confrontación como método han esmerilado la figura del gobernador como líder, más aún por la blindada política comunicacional.
En este contexto de tercios relativos, proyectar factibilidades sobre quién será el sucesor de Pablo Javkin en 2027 es más difícil que intuir cuáles serán los cambios que hará el Chiqui Tapia durante los próximos torneos.
“El rosarino puede votar una marca en las legislativas, pero no le da a cualquiera el manejo de la ciudad”, reflexiona un viejo conocedor de la política local y provincial, que a la vez es un faro de consulta de diferentes sectores.
La Libertad Avanza se propone ganar la intendencia de Rosario sustentada en un hipotético éxito de la política económica del gobierno nacional, algo que por ahora no estaría sucediendo.
Es muy difícil imaginar que la silenciosa Romina Diez o el audaz Juan Pedro Aleart puedan imponer condiciones si el gobierno de Milei no da señales concretas en la cotidianidad económica de la gente.
Porque también hay algo que los libertarios deberían comprender, en los últimos comicios no fueron elegidos por el presente sino para que el pasado no vuelva. Pero de ahora en adelante serán el pasado y el presente.
Por su parte el peronismo piensa en el 2027 pero lo hace de diferentes formas. Aunque algunos quieran disimularlo, la ciudad futura no es la que todos quieren. Menos aún cuando la lealtad dejó de ser una condición para convertirse en un código. Algo que se rompe según la conveniencia, aunque la víctima se llame Evita.
Marcelo Lewandowski, Eduardo Toniolli, Agustín Rossi, Florencía Carignano, Omar Perotti, Diego Giuliano, Roberto Sukerman, entre otros, son las diferentes tonalidades de una misma paleta, pese a que pinten distinto.
Y cómo si no fuera suficiente diversidad para definir un color, Juan Monteverde y Caren Tepp le aportan mayor complejidad al cuadro.
No son pocos los que opinan dentro del peronismo santafesino que lo de juntarse con Ciudad Futura fue un error, claro que con el diario del lunes todo es más sencillo. Por eso un par de referentes ‘compañeros’ afirman que “Monteverde ya fue, como antes lo fueron Sukerman, Roy López Molina o Anita Martinez”.
En el oficialismo rosarino y santafesino también hay una carrera silente por ocupar el despacho del Palacio de los Leones.
Los radicales, los socialistas y los de Creo perfilan nombres, aunque muchos miran a Pullaro y Javkin como si fuesen la dupla Orsi-Gómez. Algunos se consideran titulares para el partido por la intendencia, pero todo dependerá de los dos próximos años de gestión para garantizar una buena campaña.
En ese vestuario pasan cosas que no quedan en el vestuario. Unidos tiene un plantel diverso, en el que conviven halcones, palomas y calandrias.
Mientras los convivientes mencionan a María Eugenia Schmuck como la mejor posicionada en el área rival, desde Creo ven como posibles capitanes a Ciro Seisas o Carolina Labayru, mientras que el Socialismo tiene en Lionella Cattalini a la imagen renovadora de un espacio con jugadores mayores y una cantera muy chica.
Pero, y en política siempre hay peros, algunos suponen que llegado el momento el gobernador Pullaro puede pedirle a Javkin que vaya por un tercer mandato para asegurar el trámite, siempre con el cálculo de que las obras en marcha dejarán un buen balance para la ciudad en 2027.
El intendente, a quien hasta hace unos meses lo ubicaban en la Corte Suprema de Santa Fe, o en el Senado de la Nación e incluso hasta como ministro de un eventual gobierno nacional de Provincias Unidas, hoy desde su entorno dicen que está abocado a convertirse en el alcalde que más obras hizo.
“Javkin decidirá qué hará cuando llegue el momento, hoy está enfocado en la gestión. Después puede volver a la actividad privada o evaluar políticamente su futuro”, confió un amigo del jefe municipal.
Así, mientras los equipos se arman para una temporada larga y competitiva, los electores en modo hinchas esperan resultados. Porque para elegir hay tiempo. Y para ganar hay que jugar mejor. Mucho mejor.
