Deben encolumnarse detrás de Bernardi o se vendrá el caos

Es un momento crucial para Newell’s. Lucas Bernardi emerge como el bombero que necesita la Lepra para apagar el incendio que activó más Cristian Fabbiani. El reto es evitar el descenso. La situación es delicada: solo quedan tres fechas y la obligación de pelear por mantener la categoría es el único faro a seguir. En estos momentos, la unión y el respaldo incondicional del hincha, la dirigencia y todos los actores del club son indispensables para salir adelante y evitar el caos institucional y deportivo.

No es novedad resaltar que el equipo atraviesa una etapa de desgaste. No solo por los resultados negativos. También por un contexto dirigencial que sumió a la institución en una inmensa crisis que trasciende lo futbolístico.

La política interna y las fallidas decisiones tomadas en los despachos generaron un desgaste que hoy se refleja dentro de la cancha. Es hora de que todos en Newell’s entiendan que el club, con su rica y pasional historia y su enorme orgullo, debe estar por encima de las diferencias y los intereses particulares.

Bernardi ya demostró compromiso y trabajo en su época de jugador de la casa porque como entrenador no aprobó en su momento. No obstante, más que nunca necesita que el apoyo de la gente.

La prioridad ahora es mantener la categoría, y para ello es imprescindible que todos remen en la misma dirección. Luego, llegará el momento de hacer una depuración del plantel, de evaluar quiénes están a la altura del desafío y quiénes ya no aportan al proyecto. Darío Benedetto ratificó que llegó para dejar su marca con pena más que gloria. Pero hoy, en esta cruzada, el foco debe estar en salvar la categoría. Y Lucas lo sabe. Por eso clama unión y lealtad a estos colores.

Hay grandes figuras del ayer que coincidieron con el actual entrenador interino como Maxi Rodríguez, Mauro Formica, Roque Alfaro y Gerardo Martino, entre los personales más destacados.

Por eso, es tiempo de ponerse espaldas con espaldas y encarar lo que viene todos juntos en pos de dejar al club donde realmente reside: en la elite.

Luego, los actores que están en la política podrán atender a su juego, mostrar los dientes. Pero ahora hay que dejar a los que son del fútbol asumir el rol y acompañarlos porque desde el escritorio no se juega este partido.

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