Cuando el marketing se rinde ante el Super Bowl

La competencia no solo es por el balón, sino por la atención y posicionamiento en la mente del consumidor.

El Super Bowl ratifica año tras año ser el escenario predilecto para la estrategia de posicionamiento de las marcas. Es mucho más que un partido de fútbol americano. Es el momento donde el mundo se detiene. Donde el deporte y la publicidad se fusionan y cobra vida un espectáculo que trasciende lo deportivo para convertirse en una verdadera fiesta de la cultura, la innovación y, sobre todo, el marketing de alto impacto. No solo se trata de mostrar un producto en el entretiempo del encuentro. El reto es captar la atención y ocupar un lugar privilegiado en la mente del consumidor. Sea en el estadio, a través de la televisión o en las diversas plataformas digitales. En este contexto, las empresas no solamente compiten por el espacio publicitario a cambio de 10 millones de dólares por 30 segundos de fama, sino por la lealtad del público, en una batalla que combina creatividad, innovación y oportunidad única. Es el show más importante del año desde todo punto de vista.

Por algo se la denomina la cancha más cara y eficaz del marketing mundial. Este domingo 8 no pasará desapercibido para el universo empresarial ante todo. La 60° edición del Súper Tazón, que enfrenta a los New England Patriots contra los Seattle Seahawks en San Francisco, promete  mucho más que emociones en la cancha. 

También en las pantallas de televisión y, principalmente, en las redes sociales. Es el momento más esperado del mercado prácticamente. Es el evento publicitario más costoso y efectivo del año. Es un espectáculo que va más allá del deporte. Trasciende todas las barreras de la lógica. También de la simple imaginación.

El Super Bowl rompe todos los estereotipos. Está en constante evolución. Es el único momento donde el marketing se rinde por completo. De esta final surgen nuevas estrategias. Se reposicionan las marcas que intervienen en el show del entretiempo, que es el instante (según múltiples estudios realizados) donde el grueso de la humanidad espera este encuentro para ver lo nuevo en materia de publicidad y consumo. Es tan increíble como real.

El impacto de la publicidad durante el evento es innegable. Por algo los sponsors desembolsan hasta 10 millones de dólares por un espacio de 30 segundos. La evolución de precios confirma una tendencia. Un spot en 2020 salía seis  millones de dólares.¿Cuánto saldrá en 2027? No obstante, es una inversión que muchas marcas consideran imprescindible para ganar visibilidad y posicionamiento.

Estos anuncios, considerados casi obras de arte, ofrecen además lecciones valiosas de marketing: creatividad, narrativa emocional, innovación y generación de impacto instantáneo. Es sublime lo que generan.

San Francisco generará en esta especial edición un terremoto marketinero. Porque la calidad y creatividad de los comerciales llegaron a convertir algunos en íconos culturales, capaces hasta de reescribir la historia de una marca en cuestión de segundos.

El plus es que la actuación del halftime show (entretiempo) estará protagonizada nada menos que por el cantante del momento: Bad Bunny. Eso le inyecta un ingrediente adicional de atractivo. El artista puertorriqueño, reciente ganador en los Grammy con su disco “Debí tirar más fotos” reforzará el carácter de este evento cultural y de tendencia.

En medio de este combo se destacan además el rol de las redes sociales y la viralización. El alcance del Super Bowl trasciende la televisión. Las plataformas digitales como X (anteriormente Twitter), Instagram y TikTok también juegan un rol crucial en la amplificación del mensaje.

Las reacciones, memes, análisis y conversaciones en tiempo real generan un efecto multiplicador que maximiza la exposición de las marcas. A eso hay que sumarle que la viralización de los anuncios y el contenido relacionado con el evento se erigió en una estrategia esencial para potenciar el impacto y mantener la conversación virtual activa mucho después del pitazo final a nivel deportivo, en esta oportunidad por el duelo entre New England Patriots contra Seattle Seahawks.

Las campañas de Súper Tazón ofrecen un catálogo de buenas prácticas y lecciones valiosas. Porque se crean contenidos memorables y resonantes. Se exhiben formatos sorprendentes con actores de primer nivel de Hollywood. Es el momento en que el mundo del marketing ofrece su mejor repertorio y marca los pasos a seguir a nivel global. Hasta Open AI y ChatGPT incursionaron en este espectáculo porque sus mentores saben que es la mejor publicidad para mostrarse ante la humanidad.

El partido del año está a la vista. El universo empresarial entra en modo expectativa con este desafío deportivo porque todos saben que se juegan muchas cosas fuera de la cancha. 

Las marcas que logran destacar en este escenario su producto dejan huellas, redefinen su historia y, en muchos casos, hasta alcanzan un estatus icónico que trasciende el evento en sí. Es el momento donde el marketing se rinde por completo ante el majestuoso Super Bowl. 

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