El Balón de Oro es un galardón que se convirtió en los últimos años en una especie de club exclusivo de franceses con buen paladar… futbolístico, claro está. En su celebración a las siete décadas de historia, los organizadores decidieron lanzarse a una llamativa y recaudatoria encuesta pública para elegir al «mejor de todos los tiempos» (BOAT, por su sigla en inglés). Pero en su ansia por modernizarse, olvidaron invitar a algunos de los verdaderos gigantes del fútbol ¿Dónde están Diego Maradona y Pelé en esta fiesta de egos y trofeos que, curiosamente, también se traduce en euros? No fueron nominados. Es tan increíble como real. Y lamentable.
¿Olvidaron que durante la época dorada de Diego y O Rey, el Balón de Oro era un club exclusivo para europeos? Sí. Es notorio que no desean actualizarse y reconocer el talento de quienes deslumbraron al mundo rompiendo barreras en los años 70, 80 y 90, cuando todo el continente estaba «democráticamente» relegado a ver el fútbol por la televisión.
La nueva votación, donde hay que pagar porque después de todo el amor por el fútbol no se puede bailar sin un buen billete en el bolsillo, desencadenó más pasión que un clásico rosarino. Pero lo más curioso de todo es que la organización del Balón de Oro no solo se olvidó literalmente de los titanes del fútbol, sino que, en la lista de nominados, hay más nombres que títulos en juegos de mesa.
Con Messi y Cristiano a la cabeza (hay otros favoritos de la nueva generación) quién no querría votar. No obstante, la encarnizada pelea entre los asiduos seguidores de la encuesta viene exhibiendo un claro liderazgo de CR7. Los lusos están poniendo euros a dos manos. Resulta que los fans del crack portugués encabezan las negociaciones, perdón, las estadísticas con el 62% de los votos. Messi, en cambio, está 13%.
Y mientras todo esto ocurre, sigue el magistral movimiento de los organizadores del premio vayamos a buscar el negocio detrás del negocio. Porque si algo sabemos es que los euros y el Balón de Oro son inseparables.
Cada voto, un euro. Cada euro, un paso más cerca de revivir la magia (y el negocio) del fútbol. Esto es un win-win, amigos. Ganan los organizadores. Gana el capitalismo más fetiche que nunca. Y, cómo no, también los fanáticos que deciden apostar con tal de dejar claro quién es el verdadero GOAT (en este caso, Cristiano arrasa en las apuestas).
La votación, que se inició a comienzos de octubre, finalizará el próximo 27 está direccionada a futbolistas que alzaron la estatuilla dorada en al menos dos oportunidades: Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Ronaldo Nazário, Marco van Basten, Michel Platini, Karl-Heinz Rummenigge, Kevin Keegan, Franz Beckenbauer, Johan Cruyff y Alfredo Di Stéfano. Así y todo hubo críticas y pedidos de la comunidad futbolera en redes de todo el mundo de sumar a Maradona y a Pelé. No hubo caso.
Así que, en esta absurda fiesta donde se rinde homenaje a lo que no se puede olvidar (o más bien a lo que se elige ignorar), celebremos nuestro Balón de Oro moderno donde la historia, irónicamente, simplemente no cuenta. Es evidente que a los organizadores, como diría el gran ausente y eterno Diego; se les escapó la tortuga.
